Los 10 derechos de los lectores

Los 10 derechos de los lectores

Surfeando en las aguas de Internet, me topé con un artículo de Escuela de Escritura Creativa donde exponen, nada más ni nada menos,  que los diez derechos que tenemos todos los lectores.

Y leyéndolos, uno por uno, me sentí completamente encantada con estos derechos. Sin más, se los voy a resumir y a contarles cómo los hago valer en mi caso.




1- Derecho a no leer

En el artículo, dicen que cada uno es libre para elegir sus aficiones, por lo que quienes amamos leer tenemos que entender que no todas las personas disfrutan de la lectura o, al menos, no lo hacen tanto como nosotros.

Adaptándolo a mí, diré que si bien leo mucho, no siempre tengo ganas de leer. Tengo etapas donde leo entre 3 y 4 libros por mes, pero en otros momentos tengo ganas de dedicarle más tiempo a ver series o de “engancharme” con otra cosa, no sé, pintar dibujos por ejemplo.

SÍ, por más lectora compulsiva que sea, ejerzo mi derecho a no leer (aunque sean tan solo unas semanas al año).

2- Derecho a saltar páginas

Ideal para aplicar cuando los libros tienen varias centenas de páginas y, más aún, tienen muchas donde el tema nos aburre, profundizan demasiado en algo que, aun sin leer esa parte, se puede entender perfectamente la historia. En pocas palabras: partes que no son -o no las consideramos- necesarias.

Confieso que salté páginas en varios libros que leí, pero el último con el que lo hice fue Nacida bajo el sol de acuario, de Florencia Bonelli. ¿Qué páginas? Las que profundizan DEMASIADO en la cuestión astrológica y en los diálogos muy repetidos donde es todo básicamente “te amos”.

3-Derecho a no terminar un libro

GRACIAS POR ESTE DERECHO. Lo necesitamos. Sí, no he terminado todos los libros que empecé. Y apuesto a que muchos lo han hecho.

¿Cuáles no pude terminar? Por el momento, recuerdo solo a Ulises, de James Joyce. Intenté empezarlo cuatro o cinco veces y nunca pasé de la página número 3.

Varias veces me dije a mí misma: “tengo que leerlo. Es un clásico“. Pero no, finalmente desistí y -como el ejemplar era mío- lo regalé.

 4-Derecho a releer

Por este derecho debemos dar las gracias infinitamente. ¡Cómo no releer libros! Releí La casa de los espíritus, de Isabel Allende; Doce cuentos peregrinos, de Gabriel García Márquez; Comer, rezar, amar, de Elizabeth Gilbert; La isla del día de antes, de Umberto Eco y Los árboles mueren de pie, de Alejandro Casona.

5-Derecho a leer cualquier cosa

Si no fuese por este derecho, quizás nunca me hubiese animado a elegir las novelas de Federico Moccia en la biblioteca o de llevarme Chupa El Perro, del youtuber Germán Garmendia.

Hay que animarse a leer más allá de los géneros/autores que a uno le gustan y eso hago cada vez que voy a la biblioteca. Me fijo en las estanterías de “novedades” y ahí elijo, incluso a veces, solo porque el libro tiene una tapa bonita.

6-El derecho al bovarismo

El artículo de Escuela de Escritura Creativa dice, citando a Pennec, que el bovarismo “es la satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones: la imaginación brota, los nervios se agitan, el corazón se acelera, la adrenalina sube, se producen identificaciones por doquier, y el cerebro confunde (momentáneamente) lo cotidiano con lo novelesco”. Y destacan que, por esto, es bueno recordar las lecturas que hacíamos en la adolescencia.

Mi primer libro “no infantil” fue Los Mirasoles, una obra de teatro que me atrapó simplemente porque no era un clásico cuento de niños y empecé a leer sobre relaciones de familia, sobre el amor, las emociones, los sentimientos.

Las novelas que más me gustan y más me sacan de lo cotidiano para fundirme en las letras de sus textos, son las que narran sobre historias de familias, con todo lo que dentro de ella puede surgir. Por eso, me encantó leer Cien años de Soledad, de García Márquez; (otra vez) La Casa de los Espíritus -de la gran Isabel Allende- o  La Montaña Invisible, de Carolina de Robertis.

7-Derecho a leer en cualquier lugar

¡Claro que sí! Y no hay nada más lindo que poder leer donde queramos, donde más cómodos nos podamos sentir.

La mayoría de las veces leo recostada en la cama, pero también en el colectivo cuando viajo, cuando tengo algún tiempito libre en la oficina, sentada en el parque de mi ciudad, en la espera para que el médico atienda y…en el baño 😛

 8-El derecho a hojear

Confieso que me fascinan las revistas. Y, entre ellas, las de “chimentos”. No sé porqué, y tampoco me preocupo por encontrarle una explicación.

Mi mamá es dueña de un quiosco desde 1995 y trabajé con ella entre los años 2008 y 2010. Por ese tiempo, junto a mi hermana, ella había decidido incorporar venta de diarios y revistas.

Apenas llegaban, las hojeaba a la velocidad de la luz y, si me interesaba algún artículo, me detenía a leerlo.

Con los libros es más difícil hojear, pero sí cada tanto, me gusta hojearlos y ver cuántas páginas tiene cada capítulo, por ejemplo.

9- El derecho a leer en voz alta

Voy a ser sincera: casi nunca leo en voz alta. Por eso me gustó tanto lo que hace Jimena Garrido, más conocida como La Leedora y sobre la que escribí este post (¡te invito a que hagas clic y lo leas!).

Los únicos textos que me gusta leer en voz alta son los que están escritos en otros idiomas que no sean español. Por este tiempo estoy leyendo algunos libros en inglés y también he leído varios en italiano. Me gusta leerlos en voz alta porque así puedo mejorar la pronunciación y escucharme hablando en otro idioma.

10-El derecho a callarnos

Me encanta este derecho porque, para mí, leer es estar sola, en silencio, sumergida en el texto. A veces leo unos minutitos antes de ir a dormir, pero otras veces puedo pasar horas leyendo y disfruto muchísimo de eso. En esos momentos, solo quiero estar en silencio, callada, imaginando que el autor/a del libro me susurra su historia al oído.

Y para finalizar, un decálogo descargable e imprimible 😉

 

- los 10 derechos de los -

¿Les gustaron estos 10 derechos de los lectores? ¿Cuál es el que más les gusta ejercer? Los animo a que ustedes también piensen cómo los ponen en práctica con sus lecturas.

 

¡Y hasta el próximo post! 🙂

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *