Me llamo Lucy Barton: Una voz que nos habla sobre la simpleza de la vida

[Reseña] Me llamo Lucy Barton: cómo narrar sobre la simpleza de la vida

[Reseña] Me llamo Lucy Barton: cómo narrar sobre la simpleza de la vida

¿Qué harías vos si te toca estar en internación, encerrado en una clínica durante varias semanas? No sé ustedes, pero a mí esa situación me lleva a pensar directamente en un período de introspección y de reflexión… ¿qué otra cosa se podría hacer? “Me Llamo Lucy Barton” es el relato de quien así se llama, la protagonista de una novela que me dejó con ganas de más, de mucho más. Y les voy a contar porqué.




La autora del libro es Elizabeth Strout, ganadora en el 2009 del Premio Pulitzer para ficciones y, aunque ya me haya decepcionado otras veces, siempre que leo una obra de un escritor galadornado, pongo -quizás- la vara bastante alta.

Lucy, como ya les conté es la protagonista principal del libro y la voz narradora a lo largo de la historia. Evocando el pasado, cuenta cuando “en una época, hace ya muchos años…” estuvo internada en un hospital de Nueva York, con vista al edificio Chrysler.

Lo que nos cuenta Lucy Barton…

En una primera parte -aunque “oficialmente” no esté separado así-, Lucy nos contará acerca de esas semanas en la clínica, momentos en los que rememora su niñez. La visita de su madre, que ha llegado para hacerle compañía durante unos días, sorprende a la protagonista. Simplemente porque no está acostumbrada a las muestras de amor materno, porque hace años que el contacto con su familia es escaso, sosteniéndose apenas en un vínculo más bien para mantener la diplomacia y las buenas costumbres que por cariño verdadero.

El condimento de la novela es la anécdota. Strout se vale de hechos simples, súper cotidianos y que sin tener grandeza, demuestran que en los momentos pequeños, sencillos de la vida, se aloja para siempre un recuerdo imborrable.

Y por otra parte, están los diálogos entre Lucy y su mamá dentro de la sala del hospital. “¿Por qué has venido?”, le pregunta la chica una y otra vez, en diferentes capítulos de la historia. A la madre le cuesta largar un “te quiero”. Pispajo -así llama a Lucy su mamá- entiende el motivo de la presencia, sabe y siente el amor, pero aún así lo pregunta, aunque con cada silencio, busque tranquilizarse y entender que la mujer no está acostumbrada a poner sus sentimientos afuera, a decirlos cara a cara.

Hay, luego, una seguna parte, en donde Lucy nos cuenta lo que ocurrió luego de su época de internación: el crecimiento de sus dos hijas, el desgaste de la relación con su marido, la posterior separación, el éxito que llega tras escribir su primera novela, el encuentro de un nuevo amor…

Creo que la historia es simple, eso es todo. Y así está contada. No por eso hay que quitar elogios a Strout. La simpleza no conlleva un lenguaje pobre, todo lo contrario. El estilo narrativo, el ritmo en que se van sucediendo los hechos es impecable (y sí, no esperaba menos de una Premio Pulitzer). Sin embargo, al llegar al final, hay cabos sueltos, personajes que se pierden, que terminamos sin saber nada acerca de qué fue de ellos.

Una de las partes más poéticas del libro es su final. Para que entiendan a qué me refiero con esto de novela-narrada-desde-la-simpleza, acá se los comparto:

Últimamente pienso a veces en cómo se ponía el sol del otoño en las tierras que rodeaban nuestra casa. Un panorama del horizonte, del círculo completo si te dabas vuelta, el sol poniéndose a tus espaldas, el cielo enfrente, volviéndose rosa y suave, de pronto otra vez ligeramente azul, como si no pudiera abandonar su belleza; entonces, la tierra más próxima al sol poniente se ponía oscura, casi negra, recortada contra la línea naranja del horizonte, pero si tedas la vuelta, el ojo todavía puede percibir la tierra tan suave, los escasos árboles, los tranquilos cultivos de cobertura ya removidos, y el cielo resisitiendo, resistiendo hasta acabar oscuro. Como si el alma pudiera quedarse tranquila en esos momentos. Toda la vida me asombra.

Datos del libro

Título: Me llamo Lucy Barton
Autora: Elizabeth Strout
Editorial: Duomo Nefelibata [Ver catálogo de Océano Argentina]
Año: 2016
Cantidad de páginas: 208 aprox.

Leer acá el primer capítulo

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