[Fin de semana en Alta Gracia] Lourdes bless you

[Fin de semana en Alta Gracia] Lourdes bless you

Puse un pie en Alta Gracia y sentí serenidad. No es broma, aunque lo parezca. Es así, viajás hacia las sierras y es como si alguien, a través de los kilómetros, fuese bajando el volumen del ruido de a poquito. Es mediodía de un sábado, y aún con sol resplandeciente, inspirar fuerte por la nariz te hace llegar el aire frío hasta la raíz del pelo.




Después, lo clásico de casi todo viaje: buscar una dirección en Google Maps, consultarle a alguien que pasa caminando, volver una, dos o tres cuadras, descubrir que esta calle cambia de nombre hacia el otro lado del bulevar y que sí, es precisamente la que andás buscando.

“Qué lindo vivir acá”. Así, corto y conciso lo dijo mi hermana. Y pensé, para mí primero, y después en voz alta, que sí, que qué lindo sería despertarte todos los días, salir a la calle y ver tan de cerca la silueta de las sierras. Qué extraño sería, también, caminar hacia arriba y hacia abajo esas lomas que a uno, acostumbrado a lo llano, le parecen inclinadísimas. Qué bonito saber que a minutos, tenés un extenso racimo de pueblitos, algunos más grandes, otros más chicos, perdidos en medio de las montañas, y a la vez, por si eso no alcanza, Córdoba a 1 hora.

Una de las calles principales y el Tajamar, vistos desde la galería de la estancia jesuítica.

Como al pasar, les cuento que visitamos 4 museos en 2 días, pero que de eso voy a mostrarles recorrido y fotos en otro post, para que este no quede tan extenso y les de fiaca leerlo hasta el final. Por eso, y porque pasamos momentos hermosos para recordar, ahora voy a compartirles tres lugares: la Casa de Campo y Cabalgatas, la gruta de la Virgen de Lourdes y el salón de té Casa del Árbol.

1- Casa de Campo y Cabalgatas

El último recuerdo de haber andado a caballo que tengo es en Bariloche, año 2006, y con un animal que se sabía el camino súper de memoria. Así que, se imaginarán, que una cabalgata de DOS horas en medio de la montaña fue un lindo desafío, que disfruté muchísimo. Carla, la guía, acompaña en todo el recorrido hasta un punto en el que se ve un paisaje tan hermoso como este:

Hay opciones de cabalgatas de menos y más duración. Con la full, de tres horas, llegás un poco más arriba, desde donde podés ver el dique Los Molinos y Despeñaderos.

Pero es no es todo. Después de bajarte, como podés, del caballo, en la Casa de Campo te esperan con un almuerzo que incluye empanadas, asado y postre, con bebida. O también se puede optar por hacer solo la cabalgata, o acompañar con una merienda en lugar de almuerzo. En época de calorcito, también tienen habilitada pileta. ¡Ah! Y Carla nos contó que próximamente, habilitarán la casa como hostería para alojarse.

[Más info sobre Casa de Campo y Cabalgatas]

2- Gruta de Lourdes

En un día domingo van a encontrar la gruta repleta de gente, de todas las edades y que llegan caminando, en moto, auto, taxi, como sea. En sus distintos espacios, es una muestra del poder de la fe. Principalmente, en la propia gruta donde se encuentra la imagen de la Virgen de Lourdes y en la parroquia.

Pero hay otros dos lugares donde la devoción se refleja en mucho más que oraciones. Por una parte, en el camino que une la gruta con la parroquia, sobre el muro derecho van a ver placas, pedidos y agradecimientos escritos, fotografías y toda clase de objetos, como zapatitos, chupetes, pulseras, e incluso hasta la copia de un analítico universitario puesto allí, enrollado, seguramente en una acción de gracias a Lourdes.

Hacia uno de los laterales de la iglesia, hay una especie de glorieta-candelabro (si alguien sabe cómo se llama, agradezco me lo diga), donde se pueden dejar velas encendidas.

El predio cuenta también con comedor y kiosco, una tienda para comprar objetos religiosos y estacionamiento.

[Más info sobre Gruta Virgen de Lourdes en Alta Gracia]

3- Salón de té “Casa del árbol”

Qué lugar maravilloso, por favor. Lo conocimos gracias a un pequeño folletito que encontramos en la oficina de información turística (funciona en la planta baja del Reloj Público que está frente al Tajamar, en la zona del centro) y fuimos después de recorrer una seguidilla de museos.

La Casa del Árbol es lo que cualquier fan de Instagram reconocería como un espacio digno de sacar mil fotos. Detalles de colores y decoración por todos los rincones, con mesas pequeñas, una más grande para quienes van en grupo a tomar el té y hasta una barra.

Los blends son la gloria misma y ni hablar de las tortas que podés elegir para acompañarlos. Después de que pedís el que querés, te traen todo preparado para armar la infusión, con un reloj de arena que te marca, después de cinco minutos, que ya está listo. Como no lo anoté, no recuerdo cuál era el nombre exacto del blend, pero sí sé que tenía base de té negro y era de sabor fuerte. La tarta de frutillas merece un aplauso de pie.

[Más info sobre Casa del Árbol]

El cierre de este post, está a cargo de ella, Caserita, que no solo se bancó dos horas conmigo arriba sino que aprovechó todos los ratos libres en los que me bajé a sacar fotos, para pegarse una mini siesta. Genia total.

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